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Nace en
Zamora en 1962. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de
Salamanca, se desempeña como profesor de latín y griego en Zamora desde
1985. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Dentro del aire
(Sevilla: Algaida, 1999; Premio Ciudad de Badajoz); Ni sí ni no
(Madrid: Hiperión, Colección Ajonjolí, 2002); Grillos (Madrid: Rialp,
Colección Adonais, 2003; Premio Internacional de Poesía San Juan de la
Cruz).
Es, además,
traductor de obras de autores líricos grecolatinos. En esta vertiente ha
publicado traducciones de:
Safo.
Poemas y fragmentos (Madrid: Hiperión, 1990, 5ª Ed. 2003);
Catulo.
Poesía completa (Madrid: Hiperión, 1991, 5ª Ed. 2003);
Safo.
(Grijalbo Mondadori, 1998);
Safo.
Poemas y fragmentos (Barcelona: Orbis, 1998);
Catulo.
Algunos versos más desvergonzados (Grijalbo Mondadori, 1999);
Ovidio.
Arte de
amar
(Madrid: Hiperión, 1999, 2002);
Anacreonte.
Poemas y fragmentos (Segovia: Pavesas, Hojas de Poesía, 2000); El
ala y la cigarra. Fragmentos de la poesía arcaica griega no épica.
(Madrid: Hiperión, 2005).
Teognis.
Elegías (Tarazona: Casa del Traductor, 2006); así como algunas
canciones de la lírica popular y de banquete de la Grecia arcaica
(aparecidos en El Extramundi y los Papeles de Iria Flavia, 2004).
De su libro
de poemas
Dentro del
aire
ha dicho Álvaro Valverde:
“Esta
poesía es clásica, antes que nada por intempestiva. Está fuera del tiempo
porque vale para hoy y vale para siempre, porque habla al hombre y a la
mujer de ahora . . .. En la poesía de Tobal
pesa tanto lo que se nombra
como lo que se calla.”
(Oeste Gallardo, enero 2000). Y sobre Grillos, María
Ángeles Maeso señala: “. . .
Los poemas
de Grillos se ajustan a una noción de canto que se hace con las
manos, como diría Valente. El poeta ha reclamado con fuerza la palabra
corporal, de ahí que el trazo abstracto de su lenguaje no pierda emoción, y
ha vuelto a mirar con humildad a los grillos. A los que ven un mundo que
celebrar y un mundo que custodiar en la memoria. Persistir, dice la voz del
poeta. Cantar y, al hacerlo, desvelar si acaso la nada soñadora.
Bellos poemas para bajarle los humos, más que a la poesía, a los poetas.
(Artes Hoy, mayo
de 2005). |